Terminé la escuela, ¿Y ahora?

Es la etapa del cambio, donde se nos pide elegir en 2 o 3 meses aquello a lo que nos vamos a dedicar el resto de nuestra vida sin equivocarnos. ¿Se habrá pensado cuánta presión y ansiedad eso puede generar?.
La necesidad de prisa es lo que suele llevarnos a una decisión que si no es la correcta luego de un tiempo, al optar por un cambio, sentimos frustración y que hemos perdido el tiempo. 

 ¿Qué nos conviene saber al finalizar la escuela?

  • Encontrar tu pasión o interés profesional
  • Estar preparado para el mercado laboral
  • Administrar tu economía personal 
  • Administrar tu tiempo
  • Invertir

Llevamos más de 10 años en un sistema repetitivo, donde a todos nos dan el mismo contenido y la misma carga horaria. ¿Y si a alguien le resultan más fáciles los números que la historia? Mejor darle más horas de matemáticas. Viceversa también y así con cualquier asignatura. Esa podría ser una mejor manera de fomentar pasiones e intereses profesionales desde jóvenes.

Suele ser conveniente:

  1. Aprender a identificar esas pasiones e intereses. Diferenciarlos y saber que no siempre se descubren tan temprano.
  2. Aprender a identificar las etapas, sus tiempos y las emociones que nos generan para saber accionar más acertadamente.
  3. Aprender a estar preparados para una entrevista laboral, a presentarnos y armar nuestro Currículum con y sin experiencia.

Supongamos que hemos superado todo esto, ¿Cómo llevamos adelante la administración de nuestra economía personal?.
  Hablando en el largo plazo, es conveniente pensar en la generación y crecimiento de nuestro capital. Para ello, debemos aprender a identificar todos los movimientos de nuestra economía:
Ingresos, gastos (todos sus tipos) y priorizarlos para conocer nuestra capacidad financiera, nuestra capacidad de ahorro y por ende cuánto de eso destinar a las inversiones.
  Recordemos: las inversiones hacen que el dinero trabaje para nosotros, generan lo que llamamos “ingresos pasivos”, es decir, rendimientos sin necesidad de hacer algún trabajo en particular. Lo que nos permite destinar más tiempo en otros proyectos con el mismo fin, generar ingresos.
Así, hacer crecer nuestro Capital a lo largo del tiempo. Por lo tanto, es conveniente implementarlo con dinero que no necesitemos en ese largo período.

¿Y cuál podría ser el objetivo de todo esto? 

La libertad financiera:
Lograr fuentes de ingresos pasivos para cubrir nuestros gastos y que además, sean independientes. Lo que nos da una amplia libertad de tiempo para disfrutar de aquellas cosas de nuestra preferencia. 

Retomando…
Hagamos un poco de Zoom In más cerca de esta etapa de cambio, por ejemplo: Si un objetivo personal es independizarse y mudarse de casa, este proceso de gestión económica es fundamental. Conviene saber si contamos con la capacidad financiera para afrontar aquellos gastos futuros e imprevistos. Si además tenemos como objetivo a largo plazo esa libertad financiera, también cerciorarnos de tener capacidad de ahorro. De lo contrario sería trabajar para sobrevivir. No podríamos tener una visión de crecimiento. 

Nota: Vivimos en una sociedad conectada donde se expone en las redes el éxito pero no el trabajo y el largo camino que se tuvo que recorrer para lograrlo. Eso suele generar una falsa expectativa en nosotros los jóvenes espectadores, creyendo que en poco tiempo deberíamos también lograrlo. Momento en el cual de intentarlo con pasión pasamos directo a la frustración. 

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