El peor trade de mi vida – Vol I

En noviembre de 2018, siendo aún muy novata en el mundo bursátil, me propuse aprender a hacer trading de corto plazo. Y en diciembre de ese mismo año, empecé a operar futuros en Rofex incentivada por el FOMO – que en ese entonces creo que no se llamaba así.

Una novata metiéndose con derivados. Espero que ya puedan ir adivinando lo que les voy a contar.

Lo peor del caso, es que no me iba mal. Miraba los gráficos, y compraba (no sabía que existía la posibilidad de vender antes de haber comprado) contratos de dólar futuro cuando me parecía barato, y los vendía cuando había subido un poco. A veces hasta podía aprovechar las noticias y la euforia del momento. Cuando tuve un poco más de práctica, empecé a notar las diferencias de precio entre meses – de ninguna forma entendía la idea de tasa anual, ni mucho menos- y, a dedo, armaba mis trades.  Algunos no salían bien, pero en general, algo les podía sacar.

Con el tiempo fui aprendiendo y amplié mis operaciones a WTI, los contratos de futuros de petróleo en Rofex (el Corona Crash dio oportunidades únicas, lamentablemente conocí el instrumento unos días tarde); esperaba ansiosamente mi oportunidad para iniciarme en el Índice ROFEX 20, que replica al Merval.

En agosto de 2020, cuando ya tenía alguna idea de lo que era una línea de tendencia (pero el concepto de medias móviles sólo me había servido para aprobar Estadística en la facultad, hasta entonces), se conoció una noticia muy favorable sobre el canje de la deuda en Argentina, que hizo saltar por los aires al índice de acciones del país. En ese frenesí, se me ocurrió una brillante idea: ya que subió y seguramente iba a seguir su recorrido, iba a comprar.

Luego de pensarlo a lo largo de 2 minutos, envié una orden.

Total, ¿qué puede salir mal?

Hay una lista entera de errores que hacen a lo que posiblemente fue el error más caro que cometí hasta ahora en términos de inversiones, y todos son muy de manual. La longitud del texto no le hace justicia a cómo me afectó cada uno. Creo que fue la única vez que no pude dormir pensando en el derrumbe de mi cuenta comitente.

De más leve a más grave, esto fue lo que hice mal y me propuse no repetir nunca:

  • Compré temprano, antes de la apertura del mercado en EEUU, solo mirando las subas de los ADRs en el pre-market, por lo que…
  • Pagué muchísima plata por mis contratos, ya que estaban en máximos altísimos (un año después y recién ahora los valores se parecen a los que yo compré).
  • Fueron demasiados contratos con relación a mi capital y mi aversión al riesgo.
  • Le comenté a personas muy cercanas lo que estaba por hacer, e hicieron lo mismo. En mi vida había sentido tanta culpa.

Y lo peor de todo, porque de haber hecho esto las pérdidas se hubieran limitado completamente:

  • No tenía un plan de salida. No supe cuándo poner el límite, y quedé atrapada en la idea de que “iba a volver a subir el precio”. Recuerden que los futuros, a diferencia de otros instrumentos, tienen fecha de vencimiento. Esperé como si se tratara de un papel sin caducidad, y no solo que el precio no volvió, sino que siguió su camino descendente.

Desde entonces me reprocho no haber hecho la operación contraria. ¡Que hermoso hubiera sido!

Pero quién sabe, tal vez si lo hacía y de casualidad salía beneficiada, hubiera cometido algún error más costoso después. Elijo creer que en esto, se gana o se aprende, y hoy, una vez recuperado el capital, entiendo que pude aprender bastante.

 

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