Anatomía de mis trades favoritos

Después de escribir sobre el peor trade de mi vida, me fue inevitable preguntarme cuál habrá sido el mejor.

Pensé en una situación reciente, en la que compré acciones de $X el día anterior a que se dispare un 7%. Por descuidada, se me escapó un 0 al comprar, y compré 10 veces el monto que tenía pensado. Me di cuenta cuando vi el número en la cuenta comitente al día siguiente – había recibido una buena ganancia de arriba, y probablemente esa haya sido mi operación más rentable. Sin embargo, estoy lejos de enorgullecerme por el beneficio obtenido, siento que fue azar puro y un despiste que podría haber terminado en una pérdida importante.

Y eso, es lo primero a destacar entre las operaciones que recuerdo como las “mejores” que hice. La suerte tuvo la menor incidencia posible. Los resultados se debieron a la elaboración de un plan acertado, que se ejecutó como se planteó desde un principio. Mis trades favoritos fueron, indudablemente, predecibles. Hasta aburridos tal vez.

En mi experiencia, un buen trade no es necesariamente un trade perfecto. No empieza en un mínimo, ni termina en un máximo, sino que empieza cuando se puede leer el inicio de una tendencia determinada, y termina al alcanzarse el objetivo, o cumplirse determinada condición preestablecida. Aunque duela seguir viendo como sube un papel que ya vendimos, si pudimos aprovechar una oportunidad en el mercado y salir antes de que las probabilidades nos jueguen en contra, nosotros ya ganamos.

Y si por el contrario, la tendencia no nos está favoreciendo y empezamos a ver números rojos, los buenos trades no terminan por pánico. Terminan porque las condiciones que planteamos se dejan de dar y estamos corriendo riesgos innecesarios con nuestro dinero. Pero el miedo afuera.

Aparte de no terminar por pánico, mis trades favoritos fueron esperados con paciencia. No era plata que necesitaba para otra cosa, y dado que le tenía confianza a mi análisis, no me tentaba de buscar mejores oportunidades en el mercado, terminando las operaciones antes de tiempo.

Por último, dado que yo hago casi exclusivamente swing trading, estoy tentada de decir que no me importa de qué papel se trata, porque esto es por plata. Pero sí me importa. Los objetos de mis operaciones favoritas siempre fueron papeles de esos que uno quiere tener en cartera. Quizás es porque así se aliviana un poco la sensación de pérdida cuando las cosas salen mal, porque estamos convencidos de que eventualmente el precio se recupera, y nos hace pensar varias veces antes de deshacernos de un papel “en verde” porque la ganancia siempre puede ser más grande.

 

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